América Latina vota por orden: el giro es de urgencia y no ideológico
- lavegaenaccion
- 15 dic 2025
- 3 Min. de lectura
El triunfo de José Antonio Kast en Chile refleja un giro regional marcado por el cansancio social. América Latina vota menos por ideología y más por orden, seguridad y contención frente a la frustración económica, la inseguridad y la fatiga con la política tradicional.

América Latina vota por cansancio: el triunfo de Kast y la política de la contención
La victoria electoral de José Antonio Kast en Chile trasciende el hecho puntual y adquiere un alcance regional. No se trata de un episodio aislado ni de un simple cambio de signo político. El país que hace pocos años encarnó la rebelión contra el orden establecido con estallido social y un ambicioso intento de refundación institucional ha optado ahora por replegarse hacia la estabilidad, la seguridad y la gobernabilidad.
La reacción frente al desorden y la incertidumbre fue nítida. El temor a perder el control pesó más que la promesa de transformación. Chile giró por fatiga social antes que por entusiasmo ideológico. En ese marco debe leerse el contenido simbólico y programático del triunfo de Kast, calificado de ultraderechista: su énfasis en la mano dura contra el crimen y la migración irregular, la reivindicación del orden y una retórica conservadora rígida generaron resistencias, pero también le dieron la victoria.
Kast logró convertirse en el rostro visible de un clima más amplio: una sociedad polarizada, donde el deseo de seguridad convive con el temor a retrocesos democráticos. Chile, en suma, marca el compás de una región que empieza a votar menos por proyectos y más por contención.
Ese mismo cansancio se percibe en otros escenarios. En Honduras, la llegada de Xiomara Castro simbolizó una ruptura con el pasado, pero el entusiasmo inicial se erosionó rápidamente ante una realidad persistente de inseguridad, fragilidad fiscal y un Estado de capacidades limitadas. Sea cual sea el próximo vencedor, todo apunta a una gobernanza conservadora en la práctica, aunque varíe el discurso. Cuando el desencanto llega tan pronto, el electorado busca orden antes que épica.
Los casos recientes ayudan a leer el resto del mapa regional. En Argentina, el triunfo de Javier Milei fue presentado como una revolución ideológica; en esencia, fue un voto desesperado contra el colapso económico. Inflación crónica, empobrecimiento acelerado y desconfianza profunda en la dirigencia tradicional empujaron a la sociedad hacia una opción extrema: una derecha de emergencia, nacida del hartazgo más que de una tradición liberal sólida.
En Ecuador, el miedo fue decisivo para la llegada de Daniel Noboa. El avance del narcotráfico, la violencia carcelaria y la pérdida de control territorial reordenaron las prioridades públicas. La seguridad desplazó el debate programático: cuando la violencia organiza la vida cotidiana, la ideología pasa a segundo plano y la política se vuelve instrumental.
Panamá se mueve en una lógica similar, aunque menos estridente. El electorado privilegia perfiles de gestión, estabilidad fiscal y previsibilidad institucional tras años de desgaste de las élites. No hay fervor ideológico, sino cálculo. Bolivia, por su parte, muestra un giro latente: no ha vivido un vuelco electoral claro, pero sí una fatiga social creciente y una polarización persistente que erosiona consensos. El malestar está incubado.
El Salvador completa el cuadro y plantea el dilema más profundo. Nayib Bukele no encaja en las categorías clásicas de derecha o izquierda. Su liderazgo se explica por una promesa cumplida: recuperar el control territorial y reducir drásticamente la violencia. Es un poder personalista, autoritario en los métodos y eficaz en los resultados visibles. Su legitimidad no proviene de una doctrina, sino de haber respondido a una urgencia existencial. Es el espejo incómodo de la región: el orden devuelve tranquilidad, pero el precio institucional puede ser alto.
Visto en conjunto, el patrón es claro. América Latina no vota en bloque por la derecha; vota contra la frustración. Inflación, inseguridad, migración desordenada, servicios públicos deficientes y Estados capturados por la ineficiencia o la corrupción han agotado la paciencia ciudadana. En ese contexto, ganan terreno las ofertas que prometen orden, control y rapidez, sean de derecha, de centro o abiertamente autoritarias.
Perú y Colombia afrontan elecciones próximas. En el primero, las prioridades son seguridad, empleo e inflación, no proyectos ideológicos. En el segundo, el desgaste del gobierno de Gustavo Petro por la percepción de fracaso en seguridad y dificultades para implementar reformas favorece discursos de mano dura, tradicionalmente asociados a la derecha.
Más que un giro ideológico, la región vive un momento de urgencia política. El desafío pendiente es demostrar que se puede gobernar con eficacia sin sacrificar la democracia. Mientras eso no ocurra, América Latina seguirá oscilando, no por convicción, sino por cansancio.
Diario Libre. (2025, 15 diciembre). DGM detiene casi dos mil haitianos indocumentados el fin de semana. Diario Libre. https://www.diariolibre.com/actualidad/nacional/2025/12/15/dgm-detiene-casi-dos-mil-haitianos-indocumentados-el-fin-de-semana/3378066












Comentarios