top of page
  • Facebook
  • Instagram
  • WhatsApp
  • X

Evangelio del día

  • 26 ene
  • 2 Min. de lectura

Jesús envía a setenta y dos discípulos a anunciar el Reino de Dios, confiando en la providencia y promoviendo la paz. Los exhorta a sanar, servir con sencillez y recordar que la mies es abundante, pero pocos los obreros.


Reflexión

El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús enviando a los setenta y dos discípulos con una misión concreta: anunciar que el Reino de Dios está cerca. No los envía con seguridades humanas, sino con confianza total en Dios. “No lleven bolsa ni alforja”, les dice, recordándonos que la fuerza del anuncio no está en los medios materiales, sino en la fe y en la coherencia de vida.


La imagen es fuerte: corderos en medio de lobos. El discípulo no va a imponer, va a ofrecer paz. No conquista, sirve. Su primera palabra no es advertencia ni juicio, sino paz, porque donde hay paz, Dios puede habitar. Y si esa paz no es acogida, el enviado no responde con violencia ni resentimiento: simplemente sigue adelante.


Jesús también dignifica el trabajo del misionero: “el obrero merece su salario”. Evangelizar no es improvisar ni aprovecharse, es entregarse con responsabilidad y humildad. Permanecer en la misma casa simboliza la fidelidad, la cercanía y el compromiso con las personas, no la búsqueda de comodidad.


Finalmente, el centro del mensaje es claro y actual: curar, aliviar y anunciar esperanza. El Reino de Dios se hace visible cuando se sana al enfermo, cuando se acompaña al que sufre y cuando se recuerda que Dios camina con su pueblo.


Este Evangelio nos invita a preguntarnos: ¿soy obrero disponible para la mies?, ¿llevo paz a donde voy?, ¿anuncio el Reino con mis palabras y con mis acciones?

Comentarios


© 2025 Creado por Red Estelar Media Group

Contacto

Privacidad

Cookies

Condiciones

bottom of page