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Evangelio del día

  • 31 ene
  • 1 Min. de lectura

El Evangelio muestra el poder de la fe: Jesús sana a una mujer enferma al tocar su manto y devuelve la vida a la hija de Jairo. Invita a no temer, a confiar y a creer que la fe abre camino a la esperanza.


Reflexión

El Evangelio de hoy nos presenta dos historias entrelazadas por una misma clave: la fe que confía incluso cuando todo parece perdido. Jairo, jefe de la sinagoga, se arroja a los pies de Jesús suplicando por la vida de su hija. En el camino, una mujer enferma desde hace doce años se atreve a tocar el manto del Señor, convencida de que ese gesto basta para sanarla. Ambos comparten la misma esperanza: creer contra toda evidencia.


Jesús se detiene ante la fe silenciosa de la mujer y la devuelve no solo a la salud física, sino también a la dignidad: “Hija, tu fe te ha curado”. Luego, frente a la noticia de la muerte de la niña, Jesús pronuncia una frase decisiva: “No temas; basta que tengas fe”. Para Dios, incluso la muerte no es el final.


El gesto de tomar a la niña de la mano y decirle “Talitha qum” revela a un Jesús cercano, tierno y poderoso, que llama a levantarse, a volver a la vida. Este Evangelio nos recuerda que el Señor entra en nuestras situaciones más dolorosas, nos toma de la mano y nos invita a confiar.


Hoy, Jesús sigue diciendo: no tengas miedo, cree, porque donde hay fe, Él hace surgir vida nueva.


Si quieres, puedo adaptarla:


a homilía más larga


a lenguaje juvenil


o a un resumen para redes sociales 🙏

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