Evangelio del día
- 17 feb
- 2 Min. de lectura
En el Evangelio, Jesús advierte a sus discípulos sobre la “levadura” de fariseos y Herodes. Ellos se preocupan por no tener pan, pero Jesús les recuerda los milagros de la multiplicación y les llama a comprender con fe y no con temor.

Jesús exhorta a sus discípulos a no perder la fe ante la preocupación material
Jerusalén. En el Evangelio proclamado hoy según san Marcos (8,14-21), Jesús llama la atención de sus discípulos por su falta de comprensión espiritual, luego de que estos se inquietaran al notar que solo llevaban un pan en la barca.
En medio del trayecto, el Maestro les advierte: «Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes», una expresión que alude a la influencia negativa de la hipocresía, la ambición y la incredulidad.
Sin embargo, los discípulos interpretan sus palabras desde una preocupación inmediata: creen que Jesús se refiere únicamente a la falta de alimento. Ante esto, el Señor responde con firmeza, cuestionando su falta de entendimiento pese a haber sido testigos de milagros recientes.
Jesús les recuerda las multiplicaciones de los panes, cuando alimentó a miles y sobraron cestos completos, para subrayar que la verdadera enseñanza no está en el pan material, sino en confiar plenamente en la providencia de Dios.
«¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís?», les reprocha, destacando que el problema no es la escasez de recursos, sino la falta de fe y de visión espiritual.
Este pasaje se presenta como una invitación a los creyentes de hoy a no dejarse dominar por la ansiedad o las preocupaciones terrenas, sino a comprender que Cristo es suficiente sustento y guía, incluso en medio de las dificultades.




Comentarios