Evangelio del dia
- 18 feb
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Jesús enseña que la limosna, la oración y el ayuno deben hacerse en secreto, sin buscar aplausos. Dios ve lo escondido y recompensa la sinceridad del corazón. La fe auténtica no es apariencia, sino amor humilde.

Jesús llama a vivir la fe en lo secreto: mensaje central del Evangelio
Ciudad del Vaticano. El Evangelio invita a los creyentes a reflexionar sobre la autenticidad de la vida espiritual y la importancia de practicar la fe desde la humildad, lejos de la búsqueda de reconocimiento público.
En la lectura tomada del Evangelio según san Mateo (6, 1-6.16-18), Jesús exhorta a sus discípulos a no realizar actos de justicia como la limosna, la oración o el ayuno con el objetivo de ser vistos y admirados por los demás.
“Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos”, advierte el Señor, señalando que quienes actúan por vanidad ya han recibido su recompensa: la aprobación humana, pasajera y superficial.
El texto subraya que la verdadera recompensa proviene de Dios, quien “ve en lo secreto”. Jesús enseña que la limosna debe darse discretamente, la oración debe nacer de la intimidad con el Padre y el ayuno debe vivirse con alegría, sin aparentar tristeza para impresionar.
Este mensaje se presenta como un llamado directo a una espiritualidad sincera, centrada en la relación personal con Dios más que en la apariencia externa o el prestigio religioso.
La Iglesia recuerda en esta jornada que la fe auténtica se expresa en el silencio del corazón, en gestos escondidos de amor y en una vida coherente, donde el bien se hace por convicción y no por exhibición.




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