Evangelio del día
- 19 feb
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Jesús anuncia su pasión y resurrección, e invita a sus discípulos a negarse a sí mismos, cargar la cruz cada día y seguirlo. Quien pierda su vida por Él la salvará, porque nada vale más que el alma.

Jesús anuncia su pasión y llama al sacrificio diario
Jerusalén. En un mensaje dirigido a sus discípulos, Jesús advirtió que el camino del Hijo del Hombre estará marcado por el sufrimiento, el rechazo y la muerte, antes de culminar en la resurrección al tercer día.
Según relata el Evangelio de Lucas (9, 22-25), Jesús explicó que será desechado por las autoridades religiosas de su tiempo ancianos, sumos sacerdotes y escribas y que enfrentará la ejecución como parte de su misión.
En el mismo discurso, el Maestro extendió una invitación a todos aquellos que deseen seguirlo, subrayando que el discipulado exige renuncia personal y compromiso cotidiano.
“Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga”, expresó.
Jesús destacó que la verdadera salvación no se encuentra en aferrarse a la vida desde el egoísmo, sino en entregarla por una causa superior. “El que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará”, afirmó.
El pasaje concluye con una reflexión contundente sobre las prioridades humanas: “¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?”, dejando un llamado a valorar la vida espiritual por encima de las ambiciones materiales.
Este mensaje, proclamado como Palabra del Señor, continúa siendo una de las enseñanzas centrales del cristianismo sobre el sacrificio, la fe y el sentido profundo de la existencia.




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