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Evangelio del día

  • 20 feb
  • 2 Min. de lectura

En el Evangelio de Mateo, los discípulos de Juan preguntan a Jesús por qué sus seguidores no ayunan. Él responde que mientras el esposo está presente no hay motivo de luto, pero cuando sea arrebatado, entonces ayunarán, anunciando su partida.


Evangelio del día: Jesús explica el sentido del ayuno y anticipa su ausencia

La lectura del Evangelio según Evangelio de Mateo (Mt 9, 14-15) presenta este sábado una escena en la que Jesús responde a los discípulos de Juan sobre la práctica del ayuno, ofreciendo una enseñanza que marca una diferencia entre la tradición y la novedad de su misión.


El pasaje recoge la pregunta directa: “¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?”. La inquietud surge en un contexto donde el ayuno era una práctica religiosa habitual, vinculada a la penitencia y a la espera del Mesías.


En su respuesta, Jesús utiliza la imagen del esposo y los amigos del esposo para explicar el sentido del momento que se está viviendo. “¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo mientras el esposo está con ellos?”, plantea. Con esta comparación, subraya que su presencia inaugura un tiempo de alegría y cumplimiento, incompatible con el luto o la penitencia propia del ayuno.


No obstante, el texto también introduce un anuncio implícito de su pasión: “Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán”. Esta afirmación es interpretada por la tradición cristiana como una referencia a su muerte, momento a partir del cual el ayuno adquiere un nuevo significado como signo de espera, conversión y preparación espiritual.


La enseñanza central del pasaje apunta a la comprensión del tiempo y del sentido profundo de las prácticas religiosas. Más que una norma rígida, Jesús propone discernir el momento espiritual que se vive: tiempo de celebración ante la presencia de Dios, y tiempo de sacrificio cuando esa presencia ya no es visible.


El texto concluye con la proclamación litúrgica habitual: “Palabra del Señor”.

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