Evangelio del día
- 16 mar
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En Evangelio de Juan, Jesús sana a distancia al hijo de un funcionario real en Cafarnaún. El hombre confía en su palabra y al regresar descubre que el niño vive. Este signo fortalece la fe de toda su familia en el poder de Jesús.

Jesús sana al hijo de un funcionario real: un llamado a creer en su palabra
El Evangelio de este día, tomado de Evangelio de Juan (4,43-54), presenta uno de los signos realizados por Jesucristo durante su paso por Galilea. El relato narra cómo, tras salir de Samaría, Jesús regresa a Caná de Galilea, lugar donde había realizado el milagro de convertir el agua en vino.
En ese momento, un funcionario real que vivía en Cafarnaún acudió a Jesús desesperado, ya que su hijo estaba gravemente enfermo. El hombre le suplicó que fuera a su casa para curarlo antes de que muriera.
Ante la petición, Jesús respondió señalando que muchas personas necesitaban ver signos y prodigios para creer. Sin embargo, el funcionario insistió con fe y humildad. Entonces Jesús le dijo simplemente: «Anda, tu hijo vive».
El hombre creyó en la palabra de Jesús y emprendió el camino de regreso. Mientras bajaba hacia su casa, sus criados salieron a su encuentro con la noticia de que el niño había sanado. Al preguntar la hora en que comenzó la mejoría, descubrió que coincidía exactamente con el momento en que Jesús había pronunciado aquellas palabras.
Este acontecimiento llevó al funcionario y a toda su familia a creer en Jesús. Según el Evangelio, este fue el segundo signo realizado por Cristo en Galilea tras regresar de Judea.
El pasaje resalta un mensaje central del Evangelio: la fe en la palabra de Cristo. El funcionario no necesitó ver el milagro para confiar, y esa fe se convirtió en testimonio para su familia y para quienes escuchan hoy esta enseñanza.




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