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Evangelio del día

  • lavegaenaccion
  • 9 dic 2025
  • 1 Min. de lectura

Jesús enseña que Dios busca con amor a quien se extravía, como el pastor que deja 99 ovejas para hallar a la perdida. El Padre se alegra por cada pequeño que vuelve y no quiere que nadie se pierda.



Evangelio del día: Dios no quiere que se pierda ninguno de sus pequeños (Mt 18, 12-14)

El Evangelio de este martes presenta una de las imágenes más tiernas y profundas utilizadas por Jesús para explicar el amor del Padre: la parábola de la oveja perdida. Dirigiéndose a sus discípulos, Jesús plantea una comparación sencilla pero contundente: un pastor que, teniendo cien ovejas, deja a las noventa y nueve para ir en busca de la que se ha extraviado.


Con este gesto, Jesús subraya la importancia única de cada persona ante los ojos de Dios. No se trata de una simple búsqueda, sino de un acto movido por la compasión divina, un amor que no descansa hasta encontrar al que se ha alejado. Y cuando lo hace, afirma el texto, la alegría por la oveja recuperada es aún mayor que por las que permanecían seguras.


El mensaje final de Jesús es claro y directo: “No es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños.” Una declaración que revela la infinita paciencia y misericordia de Dios, siempre dispuesto a rescatar, levantar y reconciliar a quien se ha apartado del camino.

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