Evangelio del día
- lavegaenaccion
- 2 ene
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Juan Bautista aclara que no es el Mesías, sino la voz que prepara su camino. Con humildad anuncia a Jesús, ya presente entre el pueblo, e invita a reconocerlo y vivir desde la sencillez y la conversión.

Evangelio del día: Juan señala al que viene detrás
El Evangelio según san Juan (Jn 1, 19-28) presenta este día una escena clave al inicio de la vida pública de Jesús: el testimonio claro y humilde de Juan el Bautista sobre su misión y su identidad.
Interrogado por sacerdotes y levitas enviados desde Jerusalén, Juan responde sin ambigüedades. Niega ser el Mesías, Elías o el profeta esperado. Lejos de atribuirse un protagonismo que no le corresponde, se define a sí mismo con palabras tomadas del profeta Isaías: “Yo soy la voz que grita en el desierto: allanad el camino del Señor”. Su papel no es ocupar el centro, sino preparar el corazón del pueblo para la llegada de alguien mayor.
La insistencia de las autoridades religiosas revela la expectativa y la tensión que se vivía en Israel ante la inminente llegada del Mesías. Sin embargo, Juan deja claro que su bautismo con agua es solo un signo, un llamado a la conversión, mientras anuncia la presencia de “uno que viene detrás”, ya en medio del pueblo, aunque aún no reconocido.
Con una afirmación cargada de humildad, Juan subraya la grandeza de Jesús: “no soy digno de desatar la correa de su sandalia”, una tarea reservada al siervo más humilde. El mensaje es contundente: el protagonismo no está en el mensajero, sino en Aquel a quien anuncia.
Este pasaje invita a la reflexión sobre la actitud de servicio y humildad. Juan el Bautista enseña que la verdadera misión cristiana consiste en señalar a Cristo con la propia vida, allanando caminos, sin buscar reconocimiento personal.
Palabra del Señor.












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