Evangelio del día
- lavegaenaccion
- 3 ene
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Juan Bautista señala a Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Testifica que vio al Espíritu descender sobre Él y proclama que es el Hijo de Dios, enviado para salvar y bautizar con Espíritu Santo.

El Evangelio del domingo resalta el testimonio de Juan sobre Jesús como el Cordero de Dios
El Evangelio proclamado este domingo 4 de enero, tomado de Juan 1, 29-34, centra su mensaje en el testimonio público de Juan el Bautista, quien reconoce a Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y lo señala abiertamente ante el pueblo.
El relato presenta a Juan identificando a Jesús como aquel que existía antes que él, subrayando su origen y autoridad divina. Aunque afirma no haberlo conocido previamente, explica que su misión de bautizar con agua tenía como finalidad que el Mesías fuera manifestado a Israel.
Uno de los momentos clave del pasaje es la referencia a la manifestación del Espíritu Santo, que desciende del cielo en forma de paloma y se posa sobre Jesús. Este signo confirma la revelación recibida por Juan: aquel sobre quien repose el Espíritu es quien bautiza con Espíritu Santo.
El texto culmina con una afirmación central de la fe cristiana, cuando Juan da testimonio directo y solemne: Jesús es el Hijo de Dios. La proclamación refuerza el sentido de la Epifanía, tiempo litúrgico en el que la Iglesia contempla la revelación de Cristo al mundo.
La lectura invita a los fieles a reconocer a Jesús no solo como figura histórica, sino como el Salvador anunciado, cuya misión transforma y renueva la vida de quienes acogen su mensaje.












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