Evangelio del día
- 27 ene
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Jesús enseña que la verdadera familia no se define por la sangre, sino por cumplir la voluntad de Dios. Quien escucha su palabra y la pone en práctica forma parte de una comunidad unida por la fe y la obediencia.

Evangelio (Mc 3,31-35), adecuada para el miércoles 28:
Reflexión
En este pasaje, Jesús redefine con fuerza y ternura el concepto de familia. No rechaza a su madre ni a sus hermanos, sino que amplía el sentido de pertenencia, colocando en el centro la voluntad de Dios. Para Él, la verdadera cercanía no se basa solo en los lazos de sangre, sino en la obediencia, la escucha y la fidelidad al Padre.
Al mirar a quienes lo rodean, Jesús nos recuerda que todos estamos invitados a formar parte de su familia. Cada vez que elegimos el bien, la justicia, la misericordia y el amor, nos convertimos en hermanos y hermanas en la fe. Este mensaje rompe barreras, une corazones y nos llama a vivir una fe activa, no solo declarada con palabras.
El Evangelio de hoy nos interpela personalmente:
¿Cumplimos la voluntad de Dios en lo cotidiano?
¿Vivimos como familia, acogiendo y respetando a los demás?
Seguir a Cristo implica hacer vida su enseñanza, y ahí, en ese compromiso diario, descubrimos que Dios nos llama por un nombre lleno de dignidad: familia.




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