Evangelio del día
- hace 5 días
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Jesús reprende a la generación que exige señales y afirma que solo recibirá el signo de Jonás. Recuerda a la reina del Sur y a Nínive como ejemplos de fe y conversión ante alguien que es más que Jonás y Salomón.

Jesús advierte sobre la falta de fe y proclama el “signo de Jonás”
El Evangelio según Evangelio según San Lucas (Lc 11, 29-32) presenta una fuerte exhortación de Jesús ante una multitud que le exige señales extraordinarias. En medio de la creciente expectativa popular, el Maestro califica a su generación como “perversa” por su insistencia en pedir pruebas visibles, y advierte que no se le dará otro signo que el del profeta Jonás.
La referencia remite al relato veterotestamentario en el que Jonás se convierte en instrumento de conversión para los habitantes de Nínive. Así como su predicación movió al arrepentimiento a toda una ciudad, Jesús afirma que el “Hijo del hombre” será el signo definitivo para su tiempo, superando cualquier manifestación anterior.
El pasaje también evoca a la reina del Sur, tradicionalmente identificada con la reina de Saba, quien viajó largas distancias para escuchar la sabiduría del rey Salomón. Jesús subraya que, si ella reconoció la grandeza de un rey humano, cuanto más debería su generación reconocer a quien es “más que Salomón”.
Del mismo modo, recuerda que los ninivitas se convirtieron ante la predicación de Jonás, mientras que muchos contemporáneos suyos permanecen incrédulos pese a tener delante una revelación mayor. El mensaje central apunta a la responsabilidad espiritual: no basta con presenciar milagros o escuchar enseñanzas; se exige una respuesta concreta de fe y conversión.
El texto concluye con una advertencia escatológica: quienes rechazaron el mensaje quedarán en evidencia en el juicio, contrastados con aquellos pueblos que sí supieron escuchar. Así, el Evangelio plantea un llamado directo a examinar la propia disposición interior frente a la Palabra proclamada.
Palabra del Señor.




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