Evangelio del día
- 13 mar
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En el Evangelio de Evangelio de Marcos, Jesucristo enseña que el mayor mandamiento es amar a Dios con todo el ser y amar al prójimo como a uno mismo.

Amar a Dios y al prójimo: el corazón del mensaje de Jesús
El pasaje del Evangelio de Evangelio de Marcos (Mc 12, 28b-34) presenta uno de los momentos más significativos de la enseñanza de Jesús de Nazaret. En este diálogo con un escriba, Jesús resume toda la ley en dos mandamientos fundamentales: amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a uno mismo.
Cuando el escriba pregunta cuál es el mandamiento más importante, Jesús responde recordando la tradición del pueblo de Israel: reconocer que Dios es único y amarlo con todo el corazón, el alma, la mente y las fuerzas. Este llamado no se limita a un acto religioso externo, sino que implica una entrega total de la persona a Dios.
Sin embargo, Jesús añade inmediatamente un segundo mandamiento inseparable del primero: amar al prójimo como a uno mismo. Con esto enseña que el amor a Dios se manifiesta necesariamente en la forma en que tratamos a los demás.
El escriba reconoce la profundidad de esta enseñanza y afirma que este amor vale más que los sacrificios y rituales religiosos. Al escuchar su respuesta, Jesús le dice: “No estás lejos del Reino de Dios”, destacando que comprender y vivir el amor es el camino para acercarse al reino.
Este evangelio recuerda que la fe cristiana no se basa únicamente en normas o prácticas externas, sino en una relación auténtica con Dios que se refleja en el amor, la misericordia y el respeto hacia los demás. Amar a Dios y al prójimo no son dos mandatos separados, sino una misma realidad que resume todo el mensaje del Evangelio.




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