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Evangelio del día

  • 14 mar
  • 2 Min. de lectura

En el Evangelio según Evangelio de Lucas, Jesucristo enseña que Dios justifica al publicano humilde que pide perdón, mientras el fariseo orgulloso no lo es.



Reflexión del Evangelio: Humildad que justifica

El pasaje del Evangelio según San Lucas (Lc 18, 9-14) presenta una de las enseñanzas más claras de Jesucristo sobre la verdadera actitud del corazón ante Dios: la humildad.


En la parábola aparecen dos personajes muy distintos: un fariseo y un publicano. El fariseo era considerado un hombre religioso, cumplidor de la ley, respetado por la sociedad. Sin embargo, su oración no es realmente una conversación con Dios, sino una exaltación de sí mismo. Se compara con los demás y se siente superior, enumerando sus buenas obras como si fueran méritos suficientes para justificarse.


El publicano, en cambio, era visto por la sociedad como un pecador. Pero su actitud es totalmente diferente: se mantiene a distancia, no se atreve a levantar la mirada y reconoce su pecado diciendo: “Oh, Dios, ten compasión de este pecador”. Su oración es breve, pero sincera y llena de arrepentimiento.


La enseñanza central de la parábola es clara: Dios no mira las apariencias ni la reputación externa, sino la actitud del corazón. Por eso, Jesús afirma que el publicano volvió a su casa justificado, mientras que el fariseo no.


El mensaje final resume la lógica del Reino de Dios:

“El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.”


Esta enseñanza invita a examinar nuestra propia vida. A veces podemos caer en la tentación de sentirnos mejores que otros por nuestras prácticas religiosas, nuestras buenas acciones o nuestras creencias. Pero el Evangelio recuerda que la verdadera grandeza espiritual nace de la humildad, del reconocimiento de nuestras limitaciones y de la confianza en la misericordia de Dios.


En definitiva, esta parábola nos enseña que la oración más agradable a Dios no es la que presume méritos, sino la que nace de un corazón humilde y arrepentido.

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