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Evangelio del día

  • 24 mar
  • 2 Min. de lectura

Jesús revela su origen divino y advierte que sin creer en Él morirán en pecado; muchos, al escucharlo, comienzan a creer en su mensaje.



Jesús anuncia su identidad y llama a la fe en medio de la incredulidad

Jerusalén.– En un contexto de cuestionamientos y dudas por parte de los fariseos, Jesucristo proclamó un mensaje firme sobre su origen divino y su misión, advirtiendo sobre las consecuencias de no creer en él.


Según el Evangelio de Evangelio de Juan (8, 21-30), Jesús anunció su partida, señalando que quienes no creyeran en su identidad morirían en sus pecados. “Donde yo voy no podéis venir vosotros”, afirmó, generando confusión entre sus oyentes, quienes interpretaron sus palabras de forma literal.


Durante el diálogo, Jesús estableció una clara diferencia entre su origen y el de sus interlocutores: “Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba”. Con estas palabras, reafirmó su naturaleza divina y su vínculo directo con el Padre.


Ante la insistente pregunta sobre su identidad, Jesús respondió que ha sido coherente desde el inicio en su mensaje, el cual explicó no proviene de sí mismo, sino de quien lo envió. “Yo comunico al mundo lo que he aprendido de él”, expresó, en referencia a Dios Padre.


El pasaje alcanza su punto central cuando Jesús declara que será plenamente reconocido cuando sea “levantado en alto”, aludiendo a su futura crucifixión. En ese momento, dijo, se comprenderá que actúa en total obediencia al Padre y que no ha sido abandonado.


A pesar de la incomprensión de muchos, el relato concluye destacando que varias personas creyeron en él tras escuchar sus enseñanzas.


Este fragmento resalta el llamado a la fe, la identidad divina de Jesús y su misión de salvación, en medio de un ambiente de escepticismo y debate religioso.

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