Evangelio del día
- 27 mar
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Jesucristo enfrenta acusaciones de blasfemia, pero defiende su misión divina. Intentan apresarlo, pero escapa y muchos creen en él al recordar el testimonio de Juan el Bautista.

Reflexión del Evangelio: Evangelio de Juan (Jn 10, 31-42)
En este pasaje, Jesucristo se enfrenta a una fuerte oposición. Quienes lo escuchan no logran comprender su mensaje y, en lugar de abrirse a la fe, reaccionan con rechazo e incluso violencia. La acusación es grave: lo señalan por blasfemia, por proclamarse Hijo de Dios.
Sin embargo, Jesús responde con serenidad y profundidad. No entra en confrontación agresiva, sino que invita a mirar sus obras. Su argumento es claro: más allá de las palabras, sus acciones llenas de amor, verdad y misericordia son la prueba de su unión con el Padre. Es una enseñanza clave: la fe no solo se escucha, también se reconoce en los hechos.
Este Evangelio nos plantea una pregunta directa: ¿en qué basamos nuestra fe? Muchas veces, como aquellos que cuestionaban a Jesús, podemos quedarnos en dudas, prejuicios o interpretaciones superficiales. Pero Cristo nos invita a ir más allá, a mirar las señales de Dios en nuestra vida cotidiana.
También destaca un detalle importante: aunque intentan detenerlo, Jesús se escabulle. Esto nos recuerda que el plan de Dios no puede ser frenado por la incomprensión humana. Su misión continúa, y encuentra acogida en corazones dispuestos, como aquellos que finalmente creyeron en Él al otro lado del Jordán.
Hoy, el llamado es claro: confiar más, observar mejor y reconocer la presencia de Dios en las obras sencillas pero poderosas que nos rodean. Porque, como en aquel tiempo, sigue habiendo señales que invitan a creer.




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