top of page
  • Facebook
  • Instagram
  • WhatsApp
  • X

Evangelio del día

  • 28 mar
  • 2 Min. de lectura

El Evangelio relata cómo, tras los signos de Jesús, líderes judíos deciden matarlo por temor a los romanos. Caifás anuncia su muerte por el pueblo.



Reflexión del Evangelio: Evangelio de Juan (Jn 11, 45-57)

Este pasaje marca un momento decisivo en la vida de Jesucristo: el inicio claro de la conspiración para darle muerte. Lo que provoca esta reacción no es un error, sino precisamente sus obras. Muchos creen en Él al ver los signos, pero otros, movidos por el miedo, deciden rechazarlo.


Los líderes religiosos no niegan los milagros; su preocupación es perder poder y estabilidad. Temen que, si todos siguen a Jesús, el orden establecido se derrumbe. Aquí aparece una realidad muy humana: cuando el interés personal o el miedo dominan, incluso la verdad puede ser rechazada.


La figura de Caifás resulta clave. Sus palabras “conviene que uno muera por el pueblo”, aunque dichas con intención política, adquieren un sentido profético. Sin saberlo plenamente, anuncia el plan de salvación: Jesús entregará su vida no solo por un grupo, sino por toda la humanidad, para reunir a los hijos de Dios dispersos.


El Evangelio también muestra cómo Jesús se retira. No actúa por miedo, sino porque su “hora” aún no ha llegado. Todo en su vida responde a un propósito, no al azar ni a la presión externa.


Hoy este mensaje invita a reflexionar: ¿de qué lado estamos? ¿De los que creen al ver las obras de Dios o de los que, por miedo o conveniencia, prefieren ignorarlas? También nos recuerda que incluso en medio de la oposición, el plan de Dios sigue adelante.


Jesús no es vencido por sus enemigos; es Él quien se entrega por amor. Y en esa entrega está la verdadera unidad: reunir a todos en un solo pueblo, más allá de diferencias, temores o divisiones.

Comentarios


© 2025 Creado por Red Estelar Media Group

Contacto

Privacidad

Cookies

Condiciones

bottom of page