La memoria no solo está en el cerebro: así actúa el cuerpo entero, según la ciencia
- Jaime Rodriguez
- 14 jul 2025
- 2 Min. de lectura
La memoria implícita guía acciones automáticas como correr o enfriar sopa. No vive solo en el cerebro, sino también en el corazón, intestino y sistema inmune. La intuición es corporal.

Acciones cotidianas como recoger una miga de pan con la yema del dedo, inclinar el cuerpo al correr cuesta arriba o soplar una sopa caliente pueden parecer simples, pero esconden un complejo sistema de memoria y aprendizaje que no depende exclusivamente del cerebro.
Según un artículo reciente publicado en Psychology Today, la ciencia ha comenzado a comprender que la llamada memoria implícita —aquel tipo de conocimiento que usamos sin pensarlo conscientemente— se forma y se almacena también fuera del cerebro, involucrando órganos como el corazón, el intestino e incluso el sistema inmunológico.
Este tipo de memoria permite realizar tareas automáticas, como mantener el equilibrio, ajustar la respiración o esquivar un objeto que se cae, sin que podamos recordar cuándo las aprendimos. Se trata de saberes adquiridos a través de la experiencia directa y repetitiva, especialmente desde la infancia. El artículo señala que todos, de alguna manera, somos “físicos de cocina”, porque aprendemos a interactuar con el mundo a partir de ensayo, error e imitación.
Aunque durante mucho tiempo se pensó que todo aprendizaje requería atención consciente, los expertos afirman ahora que es posible aprender sin prestar atención directa. Esto ocurre porque la memoria implícita no depende del hipocampo, como la memoria declarativa, sino de estructuras cerebrales más primitivas como los ganglios basales y el cerebelo, que permiten una respuesta rápida y automática.
Pero los hallazgos más sorprendentes provienen de investigaciones que amplían la noción de memoria a otras partes del cuerpo. El sistema nervioso entérico, conocido como “el segundo cerebro” y situado en el intestino, así como las redes neuronales del corazón, también muestran capacidades de aprendizaje reflejo. Incluso el sistema inmunológico, mediante la exposición a patógenos, “aprende” y comunica su experiencia al cerebro a través de neurotransmisores y citocinas.
Esta interacción multisistémica refuerza la idea de que la intuición, lejos de ser un presentimiento místico, es el resultado de una red compleja de señales corporales aprendidas a lo largo del tiempo. “Solo una parte de lo que llamamos ‘intuición’ vive en el cerebro”, concluye Psychology Today, “otras partes residen literalmente en nuestro cuerpo”.
Estos hallazgos, aunque recientes y aún en estudio, abren nuevas preguntas sobre cómo se forma el conocimiento humano, cómo tomamos decisiones y cómo se conecta la sabiduría corporal con la mente consciente.
Fuente: El Caribe. (2025, 14 de julio). La memoria no solo está en el cerebro, según la ciencia. El Caribe. https://www.elcaribe.com.do/panorama/salud/la-memoria-no-solo-esta-en-el-cerebro-segun-la-ciencia/












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