Salmo del dia
- 20 ene
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Jesús defiende a sus discípulos y enseña que la ley está al servicio de la persona. Recuerda a David y afirma que el sábado fue hecho para el hombre, mostrando que la misericordia está por encima del legalismo.

Reflexión del Salmo
El Salmo 88 nos presenta a David como el elegido de Dios, no por méritos humanos, sino por la fidelidad del Señor a su promesa. «Encontré a David, mi siervo» expresa una elección amorosa, nacida de la iniciativa divina, que sostiene y fortalece al ungido en medio de sus responsabilidades.
La unción con óleo sagrado simboliza la presencia permanente de Dios en la vida del rey. No se trata solo de un título o un poder externo, sino de una misión acompañada por la mano y el brazo del Señor, que infunden valentía y firmeza ante las pruebas.
Cuando David reconoce a Dios como Padre, Roca y Salvador, se establece una relación de confianza y filiación. Esta intimidad revela que la verdadera autoridad nace de la obediencia y de la fe, no de la imposición ni del dominio.
El salmo alcanza su plenitud en Cristo, descendiente de David y Primogénito del Padre, Rey eterno y Salvador definitivo. En Él se cumple la promesa de un reinado basado en la justicia, la misericordia y la fidelidad.
Este salmo nos invita a reconocer que también nosotros hemos sido llamados y sostenidos por Dios. Cuando confiamos en Él, su fuerza actúa en nuestra debilidad y nos hace firmes en el camino de la fe.
Mensaje central: Dios elige, unge y sostiene a quienes confían en Él y reconocen su paternidad.




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