Salmo del día
- lavegaenaccion
- hace 8 horas
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El salmo invita a adorar a Dios, creador y pastor, y a escuchar hoy su voz. Advierte no endurecer el corazón como en el desierto, donde la desobediencia y la falta de fe impidieron al pueblo entrar en su descanso.

Salmo Responsorial: Una invitación urgente a escuchar a Dios
El Salmo 94 (95), proclamado hoy como salmo responsorial, es una exhortación directa y actual a la escucha obediente de la voz de Dios. Con un tono que combina alabanza y advertencia, el salmista convoca al pueblo a la adoración sincera y a no repetir los errores del pasado.
El texto inicia con una llamada a la acción: “Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro”. Es una invitación a reconocer a Dios como Señor y pastor, y a asumirse como pueblo guiado por Él. La imagen del rebaño subraya la relación de cercanía, cuidado y dependencia entre Dios y su pueblo.
El estribillo “Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: no endurezcáis vuestro corazón”marca el eje central del salmo. No se trata solo de oír, sino de escuchar con el corazón, con una actitud abierta y dócil. El “hoy” le da un carácter de urgencia: la respuesta a Dios no puede postergarse.
En la segunda parte, el salmo recuerda episodios de Meribá y Masá, cuando el pueblo de Israel dudó, reclamó y puso a prueba a Dios en el desierto, pese a haber sido testigo de sus obras. Esa desconfianza reiterada es presentada como un endurecimiento del corazón, una cerrazón que impide reconocer el camino de Dios.
El cierre del salmo es severo: la generación que se negó a confiar no entró en el descanso prometido. Más que una amenaza, es una advertencia pedagógica que invita a aprender de la historia para no repetirla.
En el contexto litúrgico, este salmo dialoga con el Evangelio al recordar que la fe auténtica exige escucha, confianza y coherencia. Escuchar hoy la voz del Señor implica dejarse guiar, evitar la indiferencia espiritual y responder con fidelidad a su llamado.












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