Salmo del día
- hace 2 días
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El salmista proclama dichoso al que camina en la ley del Señor y guarda sus mandatos con corazón sincero. Expresa su deseo de permanecer firme, cumplir los decretos divinos y alabar a Dios sin apartarse de sus enseñanzas.

El Salmo 118 proclama la dicha de vivir según la ley del Señor
El Salmo Responsorial de hoy, tomado del Libro de los Salmos (Sal 118, 1-2.4-5.7-8), resalta la felicidad de quienes orientan su vida conforme a la ley divina y perseveran en el cumplimiento de sus mandatos.
Bajo el estribillo “Dichoso el que camina en la ley del Señor”, el texto presenta una alabanza a la fidelidad y a la búsqueda constante de Dios. El salmista describe como bienaventurado al hombre de vida intachable que guarda los preceptos y lo busca de todo corazón, subrayando la relación entre obediencia y plenitud espiritual.
El pasaje también refleja un tono de súplica confiada. “Ojalá esté firme mi camino, para cumplir tus decretos”, expresa el orante, reconociendo que la constancia en el bien requiere determinación y auxilio divino. La observancia de los mandatos no aparece como una carga, sino como un sendero que conduce a la estabilidad interior y a la verdadera alegría.
Asimismo, el salmo destaca la dimensión de alabanza y aprendizaje: el creyente promete alabar a Dios con corazón sincero al conocer sus justos mandamientos, reafirmando su compromiso de cumplirlos con exactitud. La petición final, “no me abandones”, revela la conciencia de dependencia total del Señor.
Este salmo se convierte así en una invitación a asumir la ley de Dios no solo como norma, sino como guía segura hacia una vida recta y dichosa.




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