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Salmo del día

  • hace 3 horas
  • 1 Min. de lectura

El salmista suplica misericordia y pide a Dios que no trate al pueblo según sus pecados. Implora perdón, auxilio y liberación, confiando en su compasión. Como pueblo suyo, promete darle gracias y alabarlo por siempre.



Clamor de perdón y esperanza en el Salmo 78

El Salmo Responsorial de hoy, tomado del Libro de los Salmos (Sal 78, 8.9.11.13), es una súplica colectiva que eleva el pueblo ante Dios en medio del sufrimiento y la culpa. El estribillo, “Señor, no nos trates como merecen nuestros pecados”, resume el tono penitencial del texto.


El salmista implora que no se recuerden las faltas del pasado y que la compasión divina llegue pronto, pues la comunidad se reconoce agotada. No se apela a méritos propios, sino a la misericordia y al honor del nombre de Dios: “Socórrenos, Dios, Salvador nuestro… líbranos y perdona nuestros pecados”.


La oración también da voz a los cautivos y condenados, pidiendo que su gemido llegue hasta la presencia del Señor y que su brazo poderoso traiga salvación. Se trata de un clamor que une dolor y esperanza, consciente de la fragilidad humana y de la fuerza redentora divina.


El salmo concluye con una promesa de fidelidad: el pueblo, reconocido como rebaño del Señor, se compromete a dar gracias y a proclamar sus alabanzas de generación en generación. Así, la súplica se transforma en confianza y gratitud.

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