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Salmo del día

  • 13 mar
  • 1 Min. de lectura

En el Salmo 80, Dios recuerda a Israel su liberación de Egipto y lo exhorta a escucharlo y seguir sus caminos, prometiendo alimento y sustento.



Salmo Responsorial: Escucha la voz del Señor

El Salmo 80 (6-11.14.17) nos invita a reconocer la cercanía y la fidelidad de Dios hacia su pueblo, recordándonos que el Señor es nuestro guía y protector. El salmo comienza evocando momentos de cuidado y liberación: Dios aligera nuestras cargas y responde a nuestro clamor en la aflicción, como hizo con Israel en tiempos de prueba.


A través de imágenes poderosas los hombros liberados, las manos que dejan la espuerta, la fuente de Meribá, el salmista nos muestra cómo Dios acompaña al pueblo en su caminar, poniendo a prueba su fidelidad pero siempre ofreciendo su ayuda y provisión.


El salmo también contiene un llamado a la obediencia y exclusividad en la adoración: no tener dioses extraños ni adorar a dioses extranjeros, porque Él es el único Dios que sacó a Israel de Egipto. La respuesta del pueblo a esta invitación divina se expresa en el deseo de caminar por los caminos de Dios, recibir su alimento y experimentar su abundancia, simbolizada en la flor de harina y la miel silvestre.


El versículo responsorial resume el mensaje central:


℟. Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz.


Es un recordatorio para que mantengamos los oídos atentos al llamado de Dios, confiando en su guía, su cuidado y la riqueza de su amor que nos sostiene en cada momento de nuestra vida.

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