Salmo el día
- 26 ene
- 2 Min. de lectura
El salmo invita a cantar al Señor y bendecir su nombre, proclamando su victoria y sus maravillas a todas las naciones. Llama a reconocer su gloria y poder, y a anunciar que el Señor reina con justicia sobre el mundo.

Reflexión
El salmo de hoy es una invitación gozosa y misionera: “Contad las maravillas del Señor a todas las naciones”. No se trata solo de cantar con la voz, sino de proclamar con la vida lo que Dios ha hecho y sigue haciendo en medio de su pueblo.
El salmista insiste en un cántico nuevo, porque la experiencia con Dios nunca se agota ni se repite. Cada día hay motivos para bendecir su nombre y anunciar su victoria. La fe no es estática: se renueva cuando se comparte, cuando se proclama y cuando se vive con alegría.
Este salmo amplía el horizonte: la alabanza no es solo personal ni de un pueblo en particular, sino un anuncio universal. Todas las naciones están llamadas a conocer la gloria del Señor. Así, el creyente se convierte en testigo, en mensajero de esperanza, tal como los discípulos enviados por Jesús en el Evangelio.
Reconocer que “el Señor es rey” es afirmar que Dios gobierna con justicia y fidelidad, incluso cuando el mundo parece inestable. Él sostiene el orbe y guía a los pueblos con rectitud. Esta certeza fortalece la fe y anima a confiar, aun en medio de las dificultades.
El salmo nos recuerda que evangelizar no es imponer, sino dar testimonio de las maravillas de Dios, con palabras y obras, con alegría y coherencia. Quien ha experimentado el amor del Señor no puede guardarlo para sí: está llamado a contarlo al mundo.




Comentarios