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Salmo del día

  • 19 feb
  • 2 Min. de lectura

El salmo proclama dichoso al que confía en el Señor, rechaza el camino del mal y medita su ley día y noche. Será como árbol junto al agua que da fruto. Los impíos, en cambio, son paja que lleva el viento.


El Salmo 1 destaca la bendición del justo que confía en el Señor

Jerusalén. El Salmo Responsorial proclamado hoy presenta un mensaje contundente sobre el destino de quienes ponen su confianza en Dios y viven conforme a su ley.


El texto bíblico, tomado del Salmo 1 (1-4.6), describe como “dichoso” al hombre que evita el consejo de los impíos, no transita por el camino del pecado y no participa en reuniones marcadas por la burla o el cinismo.


En contraste, el salmista subraya que la verdadera alegría del justo se encuentra en la ley del Señor, la cual medita constantemente, día y noche.


La Escritura utiliza una poderosa imagen para representar la estabilidad espiritual de quien vive en fidelidad: será “como un árbol plantado al borde de la acequia”, que da fruto a su tiempo y cuyas hojas no se marchitan. De este modo, se resalta que toda obra emprendida por el justo alcanza buen fin.


Por el contrario, el salmo advierte que los impíos carecen de raíces firmes y serán como “paja que arrebata el viento”, símbolo de fragilidad y destino incierto.


El pasaje concluye afirmando que el Señor protege el camino de los justos, mientras que el sendero de los impíos conduce inevitablemente a la ruina.


Este salmo se mantiene como una invitación permanente a la confianza en Dios y a una vida guiada por la rectitud y la meditación constante de su palabra.

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