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Santo del día

  • hace 2 días
  • 1 Min. de lectura

San Romano, abad del siglo V, se retiró como ermitaño al macizo del Jura, en Francia, donde fundó junto a su hermano Lupicino la comunidad monástica de Condat. Recordado por su mansedumbre y por la curación milagrosa de dos leprosos.


San Romano, abad y pionero del monacato en el Jura

San Romano, abad del siglo V, es recordado como uno de los impulsores de la vida monástica en la región del Jura, en la actual Francia. Según la tradición, se retiró como ermitaño al macizo montañoso llevando consigo únicamente su Biblia y algunas herramientas, decidido a dedicar su vida a la oración y al trabajo.


Tiempo después fue alcanzado por su hermano Lupicino, con quien compartió el ideal de vida ascética. Juntos fundaron en Condat su primera comunidad monástica, dando origen a un importante foco espiritual que marcaría la historia religiosa de la región.


Descrito como un hombre dócil y tolerante, San Romano destacó por su caridad y cercanía con los más necesitados. La tradición le atribuye un gesto especialmente significativo: el abrazo y la milagrosa sanación de dos pobres leprosos, signo de su profunda compasión y confianza en Dios.


Su testimonio permanece como ejemplo de entrega, sencillez y fraternidad en los orígenes del monacato occidental.

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