Santo del día
- lavegaenaccion
- 10 dic 2025
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La Virgen de Loreto es venerada en la Santa Casa, tradición que afirma fue trasladada desde Nazaret. Estudios apoyan su autenticidad y simboliza la Encarnación y una morada abierta a todos.

La Iglesia celebra hoy a la Bienaventurada Virgen María de Loreto, protectora de los viajeros y símbolo de la Encarnación
Este miércoles 10 de diciembre, la Iglesia Católica celebra la memoria de la Bienaventurada Virgen María de Loreto, advocación profundamente ligada a uno de los lugares más emblemáticos de la fe cristiana: la Santa Casa de Nazaret, venerada en el santuario italiano de Loreto y considerada por la tradición como la morada terrena de María y escenario de la Anunciación.
La Santa Casa tres paredes de piedra sin cimientos, abiertas hacia el mundo— es el corazón de esta festividad. Bajo su actual revestimiento renacentista, el humilde espacio recuerda el sitio donde, según la tradición, la Virgen recibió el anuncio del ángel Gabriel y donde Jesús vivió junto a María y José. Por ello, la celebración destaca el misterio central del cristianismo: la Encarnación.
Investigaciones históricas y arqueológicas han reforzado, en las últimas décadas, la autenticidad de la estructura venerada en Loreto. Estudios señalan que las piedras fueron trabajadas siguiendo técnicas nabateas, propias de la Galilea del siglo I, y en sus muros aparecen grafitis de origen judeocristiano. Además, el mortero utilizado no coincide con los materiales propios de la región italiana de Las Marcas. Incluso cruces de tela atribuidas a cruzados y restos simbólicos como un huevo de avestruz, antiguo emblema del misterio de la Encarnación fueron hallados entre los ladrillos.
La tradición sostiene que la Santa Casa fue trasladada “por ministerio angélico” en 1291, tras la caída de los Estados Cruzados. Relatos antiguos describen un primer traslado a Iliria (la actual Croacia) y luego al territorio de Recanati, en Italia central. Algunos estudiosos identifican estos “ángeles” con la familia bizantina Angelos, que habría protegido las reliquias y las habría llevado por mar para evitar su destrucción. Sin embargo, el impecable ensamblaje de las piedras, sin señales de reconstrucción, mantiene viva una interpretación abierta al misterio y a lo sobrenatural.
La particular ubicación de la Santa Casa situada en la Edad Media en plena calle pública ha sido interpretada como un signo teológico. Durante su visita a Loreto en 2012, el papa Benedicto XVI destacó que esta característica simboliza una verdad profunda: “No es una casa privada, sino una morada abierta a todos… estamos todos en camino hacia otra morada: la Ciudad Eterna”.
La festividad de la Virgen de Loreto, patrona de los aviadores y de quienes viajan, invita hoy a los fieles a contemplar el hogar de María como un espacio universal, un signo de acogida y un recordatorio de que la fe cristiana nació en la sencillez de una casa abierta al mundo.












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