Santo del día
- lavegaenaccion
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San Félix de Nola, sacerdote del siglo III, dio testimonio de fidelidad a Cristo durante las persecuciones romanas. Tras sufrir torturas, rechazó ser obispo y eligió una vida pobre, trabajando para subsistir y servir a Dios.

San Félix de Nola, testigo de fe y humildad en tiempos de persecución
San Félix de Nola, sacerdote y mártir de la fe, es recordado como una de las figuras más ejemplares del cristianismo primitivo por su valentía, sencillez y fidelidad a Cristo en medio de la persecución.
Nacido en Nola, en el siglo III, en el seno de una familia acomodada de origen sirio, Félix optó por consagrar su vida al servicio de la Iglesia. Tras recibir una sólida formación, fue ordenado sacerdote en una época marcada por la hostilidad del Imperio Romano hacia los cristianos.
Durante las persecuciones imperiales, San Félix fue arrestado y sometido a torturas por negarse a renunciar a su fe. Su resistencia y serenidad ante el sufrimiento se convirtieron en un testimonio elocuente de su fidelidad a Cristo, fortaleciendo a otros creyentes en momentos de gran peligro.
Tras ser liberado, y pese al reconocimiento de la comunidad cristiana, rechazó ser elegido obispo, dando una muestra notable de humildad. Lejos de buscar honores o cargos, eligió una vida de pobreza y sencillez, ganándose el sustento con el trabajo de sus propias manos.
La vida de San Félix de Nola permanece como ejemplo de coherencia evangélica, entrega silenciosa y confianza absoluta en Dios, valores que lo han convertido en una referencia espiritual perdurable dentro de la tradición cristiana.












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