La histórica relación entre la carne y los argentinos se deshilacha
- lavegaenaccion
- 23 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Argentina, histórica potencia carnívora, vive un giro cultural: el consumo de carne vacuna cae a mínimos, desplazado por precios altos, nuevas dietas y conciencia ambiental. Mientras pierde centralidad en la mesa, gana protagonismo en la exportación.

Argentina come menos carne que nunca: tradición en retroceso y exportaciones en alza
Buenos Aires. Campeona mundial en consumo de carne vacuna junto con Uruguay, Argentina atraviesa un cambio profundo en su histórica relación con el asado. Aunque la carne sigue siendo un símbolo cultural del país, su presencia en la mesa cotidiana pierde centralidad, presionada por el aumento de precios, la diversificación de hábitos alimentarios y una demanda internacional cada vez más fuerte.
En 2024, el consumo de carne vacuna en Argentina cayó a un mínimo histórico de 47 kilos por habitante al año, un nivel similar al de Uruguay. En 2025 se registró un leve repunte hasta los 50 kilos, impulsado en parte por la desaceleración inflacionaria, pero la tendencia de fondo continúa siendo descendente. Las cifras contrastan con décadas anteriores: a fines de los años 1950, cada argentino consumía casi 100 kilos anuales, y hacia 1995 el promedio era de 75 kilos, según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).
“La comemos dos o tres veces por semana como mínimo, no todos los días como antes”, resume Alejandro Pérez, de 39 años, durante un reciente festival gastronómico en las afueras de Buenos Aires. Entre los asistentes, el recuerdo de las grandes reuniones familiares en torno a la parrilla convive con dietas más moderadas. “Por gusto y por salud, a mi edad ya no va tanta carne”, explica Graciela Ramos, de 73 años.
El historiador Felipe Pigna recuerda que el vínculo argentino con la carne es casi fundacional. A comienzos del siglo XIX, el consumo superaba los 170 kilos por habitante al año, en un país donde el ganado abundaba y la carne era barata y accesible para todas las clases sociales. Con el tiempo, la incorporación de verduras y acompañamientos, la inmigración y los cambios económicos transformaron ese patrón.
Hoy, además del factor precio “nunca estuvo tan cara la carne en toda la historia argentina”, afirma Pigna, inciden nuevas preocupaciones vinculadas a la salud y al medioambiente. Una encuesta de la Unión Vegana Argentina señalaba ya en 2020 que el 12% de la población se identificaba como vegetariana o vegana, una tendencia que gana visibilidad con la proliferación de productos alternativos y restaurantes especializados.
Mientras el consumo interno se contrae, el sector cárnico encuentra su horizonte en el exterior. En 2024, Argentina produjo 3.1 millones de toneladas de carne, de las cuales exportó casi un tercio. Asia, y especialmente China, concentra el 70% de esas exportaciones, en mercados donde el consumo per cápita aún es bajo y el potencial de crecimiento elevado.
“Argentina sigue teniendo la etiqueta de la mejor carne del mundo”, sostiene George Breitschmitt, presidente del IPCVA, aunque advierte que la competencia internacional se fortalece. Entre la tradición que se resignifica y un mercado global en expansión, la carne argentina enfrenta una transformación que redefine su lugar en la identidad nacional.
Diario Libre. (23 de diciembre de 2025). La histórica relación entre la carne y Argentina se deshilacha. Diario Libre. https://www.diariolibre.com/mundo/america-latina/2025/12/23/la-historica-relacion-entre-la-carne-y-argentina-se-deshilacha/3385404












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